IRMA CRISTINA

 


IRMA CRISTINA

                                                                          Gerardo Barbera

 


 

*

Las hojas caen al piso y parecen dormidas,

un templo se desvanece bajo sombras muertas,

venderé la Casa Grande y sonarán las piedras,

será el final del naufragio y de la soledad.

 

**

Llegan las cálidas noches colmadas de vida,

la abuela y sus historias, las tiernas aventuras,

¡otra vez con ese cuento abuela, ya lo dijo!,

ella, sin más, los contaba con tanto cariño,

y de verdad nos divertíamos con sus cosas.

 

***

Ya están calladas las golondrinas esta tarde.

 

****

La casa hermosa, donde siempre vivió la abuela,

¡viejo, anda a barrer el patio!, el abuelo callaba,

barría las hojas, se sentaba, así vivió.

 

*****

La mujer que ayudaba a mi madre, ¿estará viva?,

era delgada, cómo se llamaba,  ¡Catira!,

mañana me iré, por Dios, ese no era su nombre.

 

******

El café sin sabor, siento el mareo, el absurdo,

tendré que sonreír y hablar de nuevos proyectos,

estoy algo opaco, como esos espejos redondos,

de los que se dejan olvidados en las cajas,

quiero caminar sobre la hierba húmeda y fría,

llega el vacío, tomaré el café sin azúcar.

*******

Las ondas nocturnas de la neblina son pálidas,

cerré la puerta, llega el camión de la mudanza,

un manojo de llaves grises entre mis manos,

los postes sonámbulos y encorvados nos miran,

la vida se hace más vieja esta noche, llegamos,

¡Irma Cristina!, qué habrá sido de esa señora.

 

********

Apartamento “tipo estudio”, aquí todo es blanco,

la mesa de plástico, las sillas solitarias,

colocaré todos los espejos en el baño.

*********

No encuentro la almohada, ya nada será igual.

 

                                                  Gerard Bar  Gutierrí

 


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